El perro desde que nace busca su lugar dentro de su camada, habrá cachorros que sean más pasivos, otros más dominantes y otros fieles sumisos, y finalmente el más fuerte será el que ostente el puesto del perro alfa. Cuando al cachorro se le aparta de sus compañeros de camada y se les introduce en otro grupo, suelen adaptarse muy bien y comienzan a buscar su lugar dentro del nuevo grupo, es en este momento cuando hay que prestar atención y dejarle bien claro que su puesto está por debajo de nosotros. Los perros nos consideran como uno de ellos, de ahí que se adapten perfectamente a nuestro ámbito.
Al ser descendiente del lobo, el perro lleva en sus genes la necesidad de sobrevivir en manada y, por este motivo, cuando viva en comunidad tenderá a buscar su lugar entre sus compañeros. Como comenta Antonio Pozuelos, reconocido etólogo, "el perro siente por nuestra especie un cariño que no demuestra hacia ninguna otra. Es capaz de integrarse en nuestras jerarquías de grupo, y si lo convencemos, nos tomará por líderes y aceptará sin discutir cualquier orden que le demos por equivocada que sea".
En muchas ocasiones vemos como hay dueños que no han sido capaces de educar a su mascota correctamente o, lo que es lo mismo, integrarle dentro de nuestra camada. Esto da como resultado abandonos o sacrificios, porque ya el perro no acepta las órdenes de su dueño al que ha considerado como un miembro inferior de la manada. Es así como nos ven ellos, como miembros de una camada en la que tienen que encontrar su lugar, por eso cuando adoptamos a un perro tenemos que tener en cuenta la postura de líder desde el primer momento, y no dejar que el cachorro haga lo que se le antoje, para que nos tenga respeto y sepa cuál es su lugar.
Para conseguir que el cachorro acepte nuestras órdenes y nos admita como el perro alfa, debemos seguir unas conductas específicas para lograr la finalidad que buscamos: educar al perro correctamente y evitar así problemas futuros de conducta. Un par de ejemplos:
El perro se sube al sofá: lo primero que habrá que hacer será reñirle con un NO en un tono seguro y firme, cuidando de no hacerlo gritando para que cuando el animal oiga nuestro NO lo identifique claramente y sepa que ha hecho algo mal. Es importante que siempre empleemos el mismo tono al referirnos al NO. Si el perro se mantiene en el sofá, le daremos un pequeño coscorrón en el morro, bien con la mano o un periódico enrollado, una vez en el suelo, ordenarle que se siente y cuando haya obedecido, entonces le daremos un poco de pan o una croqueta de pienso como recompensa porque nos ha hecho caso. Este método nos irá muy bien para conseguir que el perro nos obedezca y nos tome respeto.
Cuando el perro asume que el padre es el "jefe" (detecta que hay un "macho dominante", que es lo normal), si la madre tiene que regañar al padre por el motivo que sea, es mejor que el perro no lo vea. De lo contrario asume que se puede cuestionar el rango, y cuando sea adulto tanteará sus posibilidades de "ascenso" en la jerarquía.
A continuación os detallo algunos ejercicios que podemos hacer con nuestro cachorro, aunque quisiera recalcar que si tenemos un problema de comportamiento en un perro adulto, antes de tomar una decisión inadecuada, se debe consultar a un especialista en conducta animal (etólogos y adiestradores). Algunos consejos prácticos:
• Debemos comenzar la educación y socialización del perro desde que es un cachorro, de lo contrario es muy probable que se produzcan problemas de dominancia cuando sea adulto.
• El perro debe tener juguetes propios a su disposición, y sólo jugar con ellos. Por eso le quitaremos cualquier cosa que haya cogido sin dársela nosotros.
• El que un perro jugando se ponga encima de otro o de nosotros es señal de dominancia, por eso no debemos permitirle que se ponga encima de nosotros. Es una posición de dominio, e intenta alcanzarla para saber a qué atenerse. En cuanto se ponga encima debemos echarlo al suelo y dejarlo panza arriba un rato, para hacerle saber que los dominantes somos nosotros.
• Hay que utilizar de forma adecuada el premio y elcastigo, premiándole cuando obedece y castigándole cuando hace algo mal o desobedece. Y, como ya hemos dicho en otras ocasiones, se consiguen mejores resultados si intentamos solo premiar a los cachorros ("refuerzo positivo") que si les pegamos o regañamos ("refuerzo negativo"). Tan malo es castigarle sin motivo como no premiarle cuando se lo merece, y a veces bastará con una simple caricia.
• Los cariños y caricias hacia el perro nunca han de ser gratuitos, sino que deben ser ganados por éste. Por ejemplo, si queremos acariciarlo primero podemos darle una orden (siéntate, ven...) y cuando la cumpla acariciarle.
• Los machos alfa tienen el privilegio de poder tocar a otro miembro de la manada siempre que quieran. Por eso es bueno tocarle de vez en cuando, haciendo que se acueste y acariciándole todo el cuerpo, barriga incluida (recordemos que ponerse panza arriba es muestra de sumisión). De la misma forma no debe permitírsele que nos toque siempre que le apetezca.
• En la mayoría de las ocasiones el perro convivirá con más de una persona. Por eso es importante que toda la familia esté al tanto de estos consejos básicos y procure no confundirle. Por ejemplo -como hemos comentado antes-, si el perro asume que el padre es el "jefe", debemos procurar no reprocharle nada delante del perro, de forma que no perciba que se puede cuestionar la jerarquía del dominante y no intente hacerlo cuando sea adulto.
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