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• Ana |
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| Yo también he adoptado |
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Me llamo Ana, soy francesa y tengo 32 años. Hace unos diez años recogí en una perrera de París a un esquelético y tembloroso bichón maltes de ocho meses. Cuando lo recogimos aun tenía huellas de zapatos en la barriga y hematomas por todo el cuerpo pero muy pronto fue recuperando fuerzas y confianza. Hoy en día "Mambo" es un perrito genial, muy payaso, vacilón y más cariñoso que un Gusilu! Con sus diez años es un “súperabuelote" que nos llena de alegría.
Hace tres años acepté un puesto en Málaga y mis padres aceptaron cuidar de Mambo mientras me organizaba en mi nueva ciudad. ¡Pero cuando quise recuperarlo la cosa se complicó! Mi padre y él habían congeniado tan bien que me fue imposible separar una amistad tan fuerte; ¡había que verlos a los dos! Así que aquel día decidimos que Mambo cogería su jubilación junto a la de mi padre.
Hará unos meses mi pareja sintió lo mucho que echaba de menos a mi familia, así que para agrandar la nuestra decidimos repetir mi bonita experiencia y fuimos en busca de un nuevo compañero.
A Rita la recogimos de la perrera de Málaga, desnutrida, llena de bichos y muy, muy cansada; llegó a casa hecha una bolita de un kilo y medio y durante unos días temimos por su frágil salud. Pero después de cuatro semanas está hecha toda una vedette: con tan sólo tres meses hace sus necesidades sobre el periódico, recoge sus juguetes, corre como un conejo, come como cuatro leones y nos mata con sus besitos.
En una ocasión mi mejor amigo me dijo que no importa el lugar donde empiezas tu vida, sino hacia donde decides ir. Amigos si tenéis la intención de adoptar a un compañero, id a buscarlo a una perrera. Allí os estarán esperando animales llenos de gratitud, con los que podréis empezar un fantástico viaje.
Ana, Málaga, 32 años. |
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