| Nunca supe lo que era el amor hacia los animales hasta que apareció ella. Una calurosa tarde de junio del 93 entró en mi vida y en la de mi familia. Apareció sin más, probablemente abandonada por algún desaprensivo que no la supo valorar. Cubierta de garrapatas y con la única intención de dar cariño. Desde el primer momento en que la vi conquistó de lleno mi corazón.
Nunca antes había tenido un perro, pero sus ojos me decían que ella tenía que formar parte de mi familia, y que sería la encargada de hacer crecer y fomentar ese amor tan especial que siento por los perritos. Por entonces July tendría unos tres años y yo 21... Ahora, doce años después nos ha dejado. Ella ya no está con nosotros, pero nos ha dejado tal experiencia de fidelidad, compañía y amor, que no concibo mi vida sin un perro a mi lado. Por suerte, nos dejó dos hijos de los que seguiremos aprendiendo y disfrutando.
Me faltan palabras para poder explicar toda una serie de experiencias, sensaciones y sentimientos que July me ha aportado. ¿Cómo explicar a un ciego de qué color es el cielo en un intenso amanecer? Por ello no se sabe qué experiencia tan grata es tener un perro hasta que no la vives tú mismo. ¡Adopta un perro y llenarás tu vida!
Si existe un cielo para los perros, mi July estará allí, jugando entre las nubes. Te quiero, y siempre estarás en mi corazón.
Giu, Majadahonda (Madrid), 33 años. |