
Soy un caniche de 6 años, me llamo Juli (aunque mi nombre original era Willy) y quiero contar a todos los amigos de los animales la experiencia que viví hace poco más de dos años. El dueño con el que vivía no pudo cuidar de mi y decidió llevarme a Triple A, cosa que le agradeceré toda la vida, porque fue allí donde conocí a los que ahora son mis padres.
Aquella mañana abrieron la puerta de mi patio y me hicieron salir a mi solo. No sabía adónde iba ni tampoco sabía que mi vida estaba a punto de dar un giro de 180 grados. Y allí estaban ellos. Cuando me adoptaron apenas podía comer, porque mi dentadura no estaba sana. Ellos me han devuelto la alegría que había perdido, me han dado el hogar que siempre quise y el cariño que nunca tuve. Desde que estoy con ellos me encanta viajar; me llevan de paseo a la playa y me dan todo lo que necesito. Ahora soy un perro feliz.
Sé que todavía existe gente en este mundo con gran corazón que puede ayudar a los animales y sólo espero que mis compañeros, algún día, tengan la misma suerte que he tenido yo y que encuentren un hogar y una familia que les quieran.
Me llamo Irene, y he querido poner en boca de Juli su propia historia.
Irene, Málaga, 25 años.
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