
Os escribo para contaros la historia de Yari. Me considero una amante de los animales, no sólo me gustan, me desvivo por ellos. Para mí son seres vivos, indefensos frente a la mano del hombre. Bien, pues vivía con mis dos perritos, Kuki, mestiza que abandonaron en un portal de cachorrito, y Tito, un regalo para que la perrilla no estuviera sola, pero un día, visitando páginas de Internet, descubrí a Ramona en la página de la perrera municipal de Madrid, y no pude dejar de pensar en ella: una obsesion. Al final, después de un mes y medio conseguí ir adoptarla, ¡entendernos son tres!
Cuando fuimos a la perrera, nos impresionó ver a todos los perros ladrando como desesperados, pobrecillos, y la nuestra estaba tirada en el suelo sin ladrar, con la mirada perdida, como si ya no tuviera ninguna esperanza en su vida. Pero es lo mejor que hemos hecho, ha cambiado mucho ¡y yo creo que es feliz!
Ojalá dejemos de ver crueldades con los animales y los humanos reaccionemos ya de una vez por todas. Ojalá, todos los perrillos encuentren una familia que los quiera y los respete. Muchos besos a todos mis amigos los perros.
María, 24 años, Madrid.
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