| Me llamo Marisol, tengo 31 años y mi historia es la siguiente... Toda la vida he vivido para los perros, pero mi vida estaba un poco vacía hasta que me hice voluntaria de la protectora de animales de mi ciudad, Xativa, en Valencia. Ya teníamos a Lulú, que es un westy me la regaló mi marido siendo novios y es una perra encantadora. Un saábado fui a la protectora como todos, y vi a Neo; se lo habían encontrado en una gasolinera abandonado y estaba herido en una pata. Fue un flechazo entre los dos; en la protectora venía delante y detrás de mi. Le comenté a mi marido si podíamos acogerlo hasta que encontrara papás y no quiso; entonces empleé mi fuerza mayor: tengo un nene de tres años y entre él y yo lo convencimos.
Lo llevamos a casa en teoría para unos días hasta que encontrara hogar y mi hijo, que se llama Borja, jugaba mucho con él, y nos dimos cuenta que Neo debía quedarse en casa y así pasó- Lulú está encantada porque tiene un compañero de juegos, para Borja es como un hermanito y para mi marido y para mí es otro hijo más. En vacaciones siempre nos llevamos a los perros y se lo pasan bomba.
Desde aquí invito a la gente que nunca compre un animal, adóptalo que te lo agradecerá. Hay muchos que buscan papás y todos son guapísimos.
Marisol, Xativa, 31 años.
|