
Ya hace dos años y medio que murió mi perro Diuck. Pasamos unos meses muy tristes. El que más mi padre, que está jubilado y se pasaba el día paseando y jugando con él. Así que me decidí a adoptar a Nara. Hija de una bull terrier y de un no-se-sabe… Es lo mejor que he podido hacer.
Tenía un mes y medio cuando la vi por primera vez. Era preciosa. Ahora ya tiene dos años, pesa 30 kilos y es la reina de la casa. Mis padres están encantados con ella; es cariñosa, juguetona y muy nerviosa.
Hace medio año que me he ido a vivir con mi pareja, y Nara se ha quedado con mis padre por quees un regalo que les hice. No sabéis lo mucho que la encuentro a faltar… Encuentro a faltar sus ladridos, sus lamidos, sus carantoñas y sus 30 kilos encima mío cuando hago la siesta. ¡Es adorable!
Pero aunque pasen años y años, y tenga más perros, Diuck, nunca me olvidaré de ti. Fuiste mi primer perro y ocupas un lugar muy grande en mi corazón.
Meritxell, Barcelona, 27 años.
|