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Nuestras/tus historias
 
 


 

 

Yo también he adoptado
Pues vistas todas las cartas escritas, yo también quiero aportar mi granito de arena. Ahí va mi historia.

Cuando tenía seis años, más o menos, no lo recuerdo exactamente, nos regalaron una perrita pequeña, Fabiola, que estuvo con nosotros casi 14 años. Siempre me han gustado los animales y me decía a mí misma que en cuanto Fabiola no estuviera con nosotros, adoptaría a un perro de la perrera, para probar la experiencia.

Y por desgracia el momento llegó, pues falleció hace tres años. Ya muy mayor y lo mejor fue darle paz, porque estaba empezando a sufrir. Recuerdo que en la sala de operaciones todo fueron llantos y lagrimas, incluso el veterinario, porque ella fue una de sus primeras pacientes y luchó mucho para que saliera adelante. Aunque al final no pudo ser.

Pasó el tiempo y poco a poco nos fuimos recuperando, y empecé a tener el gusanillo de un compañero en casa; mi padre también quería, pero mi madre no, pues sufrió mucho con la pérdida de Fabiola.

Un día entramos en una tienda de animales y estuvimos viendo los del escaparate, todos muy monos pero no quería comprarlos, así que fuimos a ver a los loros, que a mi novio le encanta oírles "cantar". Y al salir de la tienda vimos en el tablón de anuncios la propaganda de un refugio. Sin saber por qué la cogí.

Miré la web y todo eran lágrimas, venga a llorar, y llorar. Pero entonces la ví: "Cindy, esta muy triste, necesita mimos". Y ya no miré ninguno más. Hablé con mis padres y mi padre encantado, mi madre estaba reacia aunque no dijo que no. Supongo que también echaba de menos a su manera a un compañero.

Llamé a la persona responsable y fuimos allí el 11 de septiembre. Nunca se me olvidará esa fecha (casualmente coincidía con el aniversario de las torres). Llegamos y nos la dieron. Me la pusieron en brazos, toda llena de barro, pero no se movió ni un pelo. Le pusimos el collar que traíamos y fui a rellenar la solicitud. El pago fue un donativo de 30 euros. Si lo piensas fríamente, 30 euros costó mi perra, ufff, y pensar que por una pequeña cantidad todo el mundo podría tener un perrito y precioso.

Nos la llevamos. Sabía andar con correa, así que no hubo ningún problema, y nada más llegar a casa la bañamos. Y cuál fue mi sorpresa: ¡tenia el pelo blanco! Una preciosidad, vamos. Ella, toda asustada, no se movía de su sitio, no decía ni guau, pero a su favor hay que decir que sabía hacer sus necesidades fuera y no molestaba. Un sol, pero tenia indicios de algún tipo de maltrato, no estoy segura.
Los primeros días fueron duros, puesto que tenía miedo de todos, pero a la semana ya ladraba un poco cuando sonaba el timbre y reconocía su nombre al llamarla. Pero a las dos semanas fue brutal: al oír el timbre ladraba como una loca, cuando llegabas a casa; no he visto bicho que brinque más que ella, y venga a saludarte. Lleva dos años con nosotros y la mar de bien.

Recientemente se ha agrandado la familia con dos mininos, Tigre y Bola, dos machos un pelín grandotes, de cinco años, que vinieron de rebote. La verdad es que se llevan fatal con Cindy, la tienen acorralada pobre pero, poco a poco... Tigre también es recogido de la calle, y tiene un problema en un ojo, parte del iris pegado al cristalino, pero no nos importa, y Bola es de una camada de un conocido. Ambos súper cariñosos.

Se han adaptado muy bien a la casa y a mi cama, porque están todo el día en ella. Me van detrás, incluso al lavabo y son muy cariñosos. Son gatos domésticos, y el cambio no les ha afectado. Un poco al principio, que no querían comer, pero se les pasó en poco tiempo.

Siento que haya sido tan larga la explicación, pero creo que se lo merecen.
Ya que lo pasan tan mal, algunos realmente mal. Desde aquí pido que seáis responsables y sólo tengáis animales si podéis atenderlos adecuadamente. El voluntariado y los donativos son buenas opciones también, porque lo necesitan (yo ahora soy voluntaria, porque no puedo tener más animales en casa). Y adoptad, porque son muy agradecidos e igual de monos que los de las tiendas.

Sonia, 23 años, Barcelona.





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